Un disco no se presupuesta solo por horas
Grabar un disco puede costar cantidades muy distintas porque un álbum no es una única tarea. Puede incluir preproducción, arreglos, músicos, alquiler de estudio, grabación, edición, afinación, producción adicional, mezcla, mastering, versiones, diseño de entregables y coordinación. Comparar solo el precio por hora puede ser engañoso.
Una banda que llega muy ensayada y graba en directo no necesita el mismo plan que un artista que va a construir cada canción desde una maqueta. Un EP acústico tampoco se presupuesta igual que un álbum con batería, guitarras, programación, cuerdas, coros y muchas voces.
Fases habituales
Primero está la preproducción: revisar canciones, estructuras, tonos, tempos y arreglos. Después llega la grabación. Luego edición, comping, afinación si procede, mezcla y mastering. Saltarse fases puede ahorrar dinero a corto plazo, pero a veces encarece el proceso después porque todo llega menos claro.
Para calcular bien, conviene definir cuántas canciones hay, qué instrumentos se graban, qué parte está producida, cuántas jornadas se necesitan, quién mezcla, quién masteriza y qué fecha de entrega existe. Con esa información se puede hacer un presupuesto realista.
Presupuesto cerrado o por jornadas
Algunas producciones funcionan mejor con presupuesto cerrado; otras, por jornadas. Si el proyecto está muy definido, un presupuesto cerrado da tranquilidad. Si hay mucha exploración creativa, trabajar por fases puede ser más honesto. En Musiteca preferimos escuchar primero el material y proponer un camino que tenga sentido para el disco, no solo para la hoja de cálculo.
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